Portada Anego 

Advertencia: Posibles spoiler o destripes. 

Quizá merezca un título más original, pero es la palabra que mejor define el drama. Anego en japonés significa algo así como “hermana mayor”. Pero no necesariamente se refiere al aspecto biológico, sino a una relación más bien de camaradería. Y en eso básicamente consiste el drama.

Una mujer, soltera, de 32 años, veterana en una compañía de las que tanto abundan en Japón. Obsesionada por el matrimonio en un país en el que no estar casada a los 30 años casi es motivo de marginación social, todo el drama gira en torno a ella. A través del personaje de Noda Naoko (Shinohara Ryoko), los once capítulos ofrecen una panorámica bastante fiel de la sociedad japonesa. La frialdad en las relaciones, la soledad y la búsqueda desesperada de un compañero, el machismo, la obligación de pertenencia al grupo…

Todo aderezado con mucho sentido del humor, ella es una verborreica un pelín histérica, y con una diferencia, Anego es Noda Naoko. Una “senpai” (superior, ya sea en edad, en jerarquía, o en ambos) que se encarga de cuidar de todos sus compañeros de trabajo hasta el punto de (casi) renunciar a su vida por ellos. La eterna consejera. El contrapunto es un chaval de 22 años que entra en la misma compañía, Kurosawa Akihiko (Akanishi Jin), que se encarga de revolucionar el mundo de Anego.

Para muchos es la típica historia de mujer madura loca-por-casarse se enamora de chico diez años más joven que ella. Pero nada más lejos de la realidad. El drama es Anego, por tanto, es Shinohara Ryoko. No es un drama coral, por mucho que sea su intención. Ni siquiera Akanishi Jin o Kato Masaya, los protagonistas masculinos, logran adquirir el protagonismo suficiente. El primero, por falta de experiencia. El segundo, porque su papel es demasiado mezquino para ganarse más protagonismo del debido.

Entonces, ¿qué tiene de bueno Anego? Está claro. Shinohara Ryoko. Es cierto que está encasillada en un papel que sabe interpretar muy bien y que es difícil imaginarla en otro. Lo bueno es que si te gusta una vez, te gustará siempre. Su verborrea transmite energía. Gracias a su interpretación, el drama transmite ternura y logra captar la atención de cualquier mujer que se haya sentido sola, aunque haya sido solo una vez en la vida.

Lo peor, siempre hay algo muy malo, es la indefinición. Es algo a lo que uno se acostumbra después de ver muchos dramas japoneses, pero no por eso se lleva mejor. El final, bueno, los finales, porque son dos. Después de que el drama finalizara en 2005, meses después se emitió un especial que termina dejando una sensación de confusión mucho mayor que la del final. Una pena.

Está subtitulado al español, incluido el especial, aquí.