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Advertencia: contiene destripes o spoilers.

De un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que los dramas que se hacían antes, me refiero a los de finales de siglo porque encontrar anteriores con subtítulos es algo bastante complicado, están mucho más elaborados en todos los sentidos que los que se hacen ahora. Para empezar, los personajes secundarios solían tener más protagonismo que los de ahora. Y eso era una virtud porque si el protagonista era flojo, un johnny o idol sin talento o alguna cara bonita sin más, la protección de los secundarios servía como parche. Ahora eso es imposible porque esa dinámica ha variado tanto que hay dramas en los que todos parecen secundarios en el término más despectivo de la palabra.

Nemureru mori es un claro ejemplo de personajes secundarios fuertes. El problema es que aquí los protagonistas también lo son. Resumiendo, es un drama muy bien interpretado. Estoy pensando que no sé si es buena idea hablar de principales y secundarios, porque es un drama bastante coral. Supongo que, en el fondo, sí es correcto hablar de dos protagonistas, Kimura Takuya como Ito Naoki y Nakayama Miho como Oba Minako. Y después de cuatro grandes secundarios, Nakamura Toru como Hamazaki Kiichiro, Yusuke Santamaria como Nakajima Keita, Honjou Manami como Sakuma Yuri y Jinnai Takanori como Kokubu Yoshiharu. Kimura, Santamaria y Jinnai son bastante conocidos. El resto no tanto. De hecho, Nakayama no ha vuelto a aparecer en un drama desde el año 2002…

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La historia, algo de lo que carecen también los dramas actuales a pesar de que tengan un guión, al principio es algo confusa porque se realiza un salto de quince años desde los primeros segundos del primer capítulo hasta la actualidad. Me explico. Aviso de nuevo de que voy a destripar por si alguien se ha colado hasta aquí. No leáis si queréis ver el drama.

En los primeros minutos del drama aparecen unas imágenes de una noche lluviosa, una casa de la zona rural de Japón rodeada de policías y de ambulancias, unos cadáveres en bolsas y una niña en una camilla. Impreso en pantalla nos cuentan que tres miembros de una familia han sido asesinados brutalmente, los padres y la hija mayor, y que la hija pequeña ha sobrevivido. También que días después del asesinato, el novio de la hija mayor fue detenido como sospechoso y, más tarde, condenado por asesinato.

Quince años después una feliz Minako, la niña superviviente, está a punto de casarse con su novio, Kiichiro, cuando preparándose para la mudanza descubre las cartas que un admirador secreto le mandaba cuando era una niña. En una de ellas le cita en el Bosque Durmiente, lugar en el que jugaban cuando eran niños. Como me duele destripar aún más, tan solo diré que ese niño es Naoki, que Minako no recuerda absolutamente nada de su pasado real, que Kiichiro es una persona bastante compleja, que Yuri y Keita dan muchas sorpresas y que Kokubu es el mejor personaje de Jinnai Takanori que he visto hasta ahora.

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La historia de Nemureru mori no tiene moraleja. No es un drama en el que exista humor, ni el típico payaso haciendo la gracia que últimamente aparece en todas partes. Es un drama duro, oscuro y triste. No solo por el simple hecho de que hay un asesinato, sino porque parece que las relaciones entre todos los personajes surgieron aquel día. Y todos ellos, excepto Naoki y Yuri, se empeñan una y otra vez en olvidar el pasado. No hablaré del final. Es rotundo, no deja lugar a especulaciones, salvo un pequeño detalle que a mí me llamó la atención.

A pesar de tanta palabrería (la que he escrito yo), el drama merece la pena. Tiene un pequeño bajón de intensidad casi al final, una subtrama un tanto enrevesada aunque imprescindible para que la historia encaje y un afán demasiado estricto con terminar cada capítulo con algo interesante. El resto, impecable. Muy buen drama. Algo que a muchos de los de ahora ya les gustaría. ¡Oh! Y la canción de Takeuchi Mariya es sublime.

Las chicas de Koi lo están subtitulando al español.