
Advertencia: posibles destripes o spoilers.
En mi opinión, Orange Days es el mejor drama que ha escrito Kitagawa Eriko. Es un drama muy sencillo con personajes muy complejos. Y tiene todas las características típicas de los dramas de ella, cinco actores principales, tres hombres y dos mujeres, el amor, los diálogos largos, una enfermedad…
Hagio Sae (Shibasaki Kou) es sorda. Pero no lo es de nacimiento. Tiene una enfermedad de desarrollo rápido que le impide oír desde poco después de la adolescencia. Su sueño siempre ha sido la música, pero su enfermedad le impide disfrutar de ella. Pero quizá lo más importante de Sae es que es insoportable. No a la manera de los personajes gritones, maleducados y malcriados. Sae es maleducada, sí, quizá malcriada y gritona, aunque con el lenguaje de signos, pero también algo más. Se ha encerrado en sí misma por la frustración que le produce su sordera, y lo peor es que no le importa. Pero siempre hay un hasta que.
Y éste se llama Yuuki Kai (Tsumabuki Satoshi). Después de una breve introducción, lo primero que se ve es a Kai llegando a la universidad con una naranja (la de sabor dulce y amargo a la vez), ensimismado viendo como Sae toca el violín. Ambos van a la universidad. Después de conocer a Sae, el mundo de Kai da un pequeño vuelco. Lo que empieza siendo un interés de un estudiante de terapia social por una persona discapacitada se convierte en un gran amor. Difícil porque ella es insufrible, pero muy tierno porque ella se va abriendo poco a poco.
Hasta aquí la relación entre ellos dos. Pero faltan tres personajes, que aquí están dibujados de un modo un tanto tópico. La amiga de ella, Shiraishi Miho y los dos amigos de él, Narimiya Hiroki y Eita. El único interesante es Narimiya, porque es el golfo del grupo y quizás el más frustrado. Shiraishi y Eita son los “tontos”. Sin embargo, cuando están los cinco juntos, el drama tiene momentos muy divertidos.

En realidad el drama no tiene más. No hay grandes dramas ni grandes tragedias. Es una historia de amor como cualquier otra y una historia de amistad como hay miles. Quizá su normalidad sea su punto fuerte. Y es posible que sus puntos originales. (No solo el título y el significado de la naranja, sino por ejemplo el cuaderno en el que todos escriben sus pensamientos).
Shibasaki Kou es cantante y no dice ni una palabra en todo el drama. Creo que su trabajo interpretando a una sorda con mala leche es meritorio. Sin embargo el premio se lo llevó Tsumabuki. Es igual. El trabajo de todos los actores es bueno. Y más en un drama en el que el ritmo lo marcan los diálogos. Creo que hay capítulos en los que, salvo escenas de transición, solo hay dos diálogos. En cuarenta y cinco minutos, es decir, diálogos de cinco minutos o más.

Orange Days es una de mis debilidades. Acostumbrados a un solo diálogo decente en cada capítulo y el resto una mezcla de gilipolleces, tonterías y gritos, mucha gente no entiende el encanto de este drama. Es más, lo encuentran aburrido. A mí me parece real. No solo porque en la vida se hable mucho sino porque si en un drama los personajes no hablan de lo que sienten o de lo que piensan, no logran transmitir, y entonces el conjunto pierde credibilidad.
La comparación es inevitable. Tatta hitotsu no koi también es de Kitagawa Eriko y parece una parodia mala de éste. Por cierto, si no me han engañado las chicas de Koi empezarán a subtitular Orange Days en cuanto termine el verano.



[...] amiga, Ueno Juri (Nodame), motorista exitosa (?¿) que arrastra una carga innombrable. El chico, Eita, está loco por ella pero tiene miedo al sexo. A pesar de que el argumento es un poco raro, me [...]