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Advertencia: posibles destripes o spoilers.

La primera parte de Hana Yori Dango fue mi primer drama. Para que esta reseña se entienda he de decir que el anime fue el primero que me gustó de verdad, que el manga es el único que he leído (junto con una parte de Fruits Basket) y que la versión live taiwanesa la he visto dos veces. Así que cuando me senté a ver la versión japonesa, las expectativas se me salían por las orejas, y así me fue. La primera conclusión que he sacado después de ver este drama es que lo único que merece el calificativo de versión live es Makino Tsukushi (Inoue Mao). El resto es… ¿incalificable?

Antes de seguir echando pestes he de decir que no soy partidaria de las versiones cinematográficas de las novelas. Ahora mismo no se me ocurre ninguna excepción así que muy mal debe andar la cosa. Sí, una, “Lo que el viento se llevó”, y aun a esta le faltan muchos detalles del libro. En el caso de un manga es peor porque los personajes tienen forma más allá de la imaginación. Es posible que esto ocurra con muchos dramas que están basados en mangas, pero como yo no los leo, no sufro lo que he sufrido con este.

Mi primera gran decepción fue la elección del reparto. Excepto Inoue Mao, que es la única que borda su papel (y quizá todos los secundarios), con el resto se han lucido. Empiezo por Matsumoto Jun. Salvo que le rizaron el pelo, no le encuentro ningún parecido con Tsukasa. Es simplemente una cuestión de gusto personal. Tsukasa es más alto, más guapo y más hombre que Jun. Me ha costado muchísimo reconocer a Tsukasa cuando Jun se pelea o cuando se enfada, simplemente hay algo que no me encaja.

Reconozco que es un prejuicio que tengo con este drama. Pero cualquiera que haya leído el manga se da cuenta de que lo primordial de los F4 es su superficialidad, sobre todo al principio. Son cuatro tíos muy guapos y muy ricos. Y en el drama, en mi opinión, solo se refleja la riqueza, porque la hermosura brilla por su ausencia. Bueno, haré una excepción, Rui (Oguri Shun). Quizá yo hubiera pensado en él para representar el papel de Rui. En realidad, me gusta Rui en este drama. De hecho, me gusta tanto que me rompió todos los esquemas. Porque leyendo el manga, jamás tuve ganas de que Makino se quedara con él. Esa ha sido otra de las grandes decepciones.

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Sojiro (Matsuda Shota) y Akira simplemente están ahí envueltos en el desastre de guión que hicieron. Porque eso es lo peor. Que me guste o no el reparto da lo mismo si la historia merece la pena. Y el hilo argumental lo mantienen, pero luego añaden historias paralelas surrealistas, cambian los acontecimientos y me estropean el manga. Estoy siendo muy intolerante pero es lo que sentí al verlo.

El manga tiene treinta y seis tomos. ¿No podían haberse ceñido a los acontecimientos? No es un manga corto. Quiero decir que tenían para tirar. Lo que más me sorprende que es que la propia mangaka ha participado en el guión, o al menos dicen que en la película lo está haciendo. No entiendo por qué a Akira le han mentido en la mafia, no entiendo por qué cambiaron la historia de Sojiro y Sara, no entiendo por qué se han inventado una historia de un suicidio que a Tsukasa le atormenta, no entiendo por qué a Susumu le han dado un capítulo entero… Y así podría tirarme hasta mañana.

Pero lo que más me ha molestado es la intención manifiesta de hacer sufrir a la audiencia que tiene el drama. ¿Cuántos minutos de los veinte capítulos están Makino y Tsukasa bien? ¿Cinco de más de novecientos minutos? A mí me ha parecido una tomadura de pelo. Un drama que solo busca tener a la gente pegada a la pantalla, sufriendo, a ver si ocurre ”eso” de una santa vez me parece cruel. Un drama que inventa actitudes y formas de actuar de personajes que ya existen y que solo tiene que adaptar es presuntuoso. De los finales mejor no hablo. El de la segunda parte me ha emocionado por lo hollywoodiense que es. El de la primera parte es para echarse a llorar. Y piensan rodar una película para el año que viene y terminar ya con esto. A ver si es verdad.