koshonin02.jpg

Advertencia: posibles destripes o spoilers.

Koshonin es un drama maltratado por el que decide si una serie tiene nueve, diez, once o incluso doce capítulos, basándose en criterios como la audiencia, la popularidad o a saber. El fallo es que no puedo probar que este drama estaba destinado a tener más de ocho capítulos porque no lo recuerdo. Como es lógico, ahora la información de las páginas ya está actualizada y nadie ha comentado nada al respecto, así que es muy posible que sean cosas mías. Por si acaso, yo comentaré por qué creo que es un drama al que le han metido tijera y luego que cada uno se forme su opinión propia.

Yonekura Ryoko es la negociadora. Es mujer en un equipo de hombres. En un equipo de negociadores expertos en temas de secuestros que no cuenta con la simpatía de las altas esferas. El jefe de su equipo es Jinnai Takanori. Un hombre bastante seco en palabras y con mucha mala leche. En realidad, todos los miembros del equipo son bastante peculiares. Adustos, profesionales, serios. Ella entra nueva en el equipo y se enfrenta, no solo al peligro del trabajo, sino al desprecio absoluto de sus compañeros. La ignoran como profesional y la maltratan físicamente cuando lo consideran oportuno. Como si fuera un novato (hombre) más.

Pero, al ser la actriz principal, es indudable que todo el protagonismo de los casos de secuestro a los que se enfrentan se lo lleva ella. Es una de las cosas que menos me ha gustado porque contrasta demasiado con la apariencia de drama “real” que dan a todo lo demás. Si presentan casos reales y crudos, ¿no es demasiada coincidencia que la menos importante del equipo sea la que más protagonismo se lleva? Me explico un poco. Normalmente, en un secuestro la policía está fuera y el secuestrador dentro. En este drama, por varios motivos, ella siempre termina negociando desde dentro, junto al secuestrador, soportando toda la presión.

koshonin01.jpg

Hay otro aspecto de ella como actriz que no me ha gustado nada. El problema es que no sé si su cara es así o si todos los mohínes que hace con la boca y con los ojos los emplea para actuar. Para que os hagáis una idea, es como estar viendo a una modelo posando que interpreta a una policía brillante y capaz. Me desconcentraba. En los muchos primeros planos que tiene el drama, esos ojos abiertos como los de un pez o esos morritos me hacían perder el hilo de la historia.

El drama se puede dividir en dos partes, y aquí se termina lo malo. La parte dedicada a los casos de secuestros diferentes, que son los primeros capítulos, y la parte dedicada a un asunto que incumbe a todos (otra casualidad demasiado casual) y que tiene su desenlace en los últimos capítulos. No voy a destripar el “asunto” pero sí diré que es en el cambio de un desarrollo que parece constante a uno vertiginoso donde está la prueba del tijeretazo que comentaba al principio. Todo se desarrolla a un ritmo normal, con algunas pistas y, de repente, todo ocurre de golpe.

koshonin03.jpg

Pese a todo esto, el drama tiene más virtudes que defectos. Por ejemplo, lo cuidado que está todo el aspecto técnico. Desde los escenarios (la comisaría parece un edificio abandonado), pasando por la imagen (tratada con filtros que no sé cómo se llaman) hasta llegar a la música (una adaptación descarada de la banda sonora de Los Angeles Confidential). Es un drama muy visual y de poco diálogo. Es emocionante, intrigante e intenso en muchos momentos. Es hábil construyendo el desarrollo de los secuestros y sus desenlaces. El reparto es bueno, muy apropiado. Sin embargo, ni ella ni Jinnai Takanori me han gustado especialmente. Si tuviera que quedarme con algún actor sería con Shirota Yuu, con su papel de loco y su magnífica interpretación de la canción “La cucaracha” en perfecto español en el capítulo final.

El drama está subtitulado al inglés en D-Addicts. En español no sé si hay alguien que lo tenga en proyectos.