La silla de ruedas
“Aya”, me ha dicho mamá, “¡vamos a comprarte una silla de ruedas!”. “¿Qué?”
Me lo ha explicado lentamente. “El pasillo tiene un pasamanos, pero puede ser peligroso cuando quieras cruzar. Si estás de pie, tienes que sentarte, arrastrarte hasta el otro lado y volver a ponerte de pie. Eso puede ponerte nerviosa cuando tengas prisa. Tampoco podrás salir aunque quieras. Pero sería diferente si tuvieras una silla de ruedas eléctrica. Podrías manejarla fácilmente a pesar de la debilidad de tus brazos y no tendrías ningún problema ni siquiera en las cuestas. Se mueve a cinco kilómetros por hora, a la misma velocidad que el ser humano. No tiene peligro y es muy fácil de utilizar. Yo creo que sería perfecta para ti. Aunque tener una no significa que te conviertas en una perezosa, ¿sabes? No es bueno que empieces a depender de la silla de ruedas. Tienes que seguir esforzándote en moverte por ti misma. No debes descuidar eso. ¿Te has estado ejercitando como debes?”
Estaba encantada con la idea de poder moverme libremente. Mi mundo se había hecho más grande de repente. Siempre he querido moverme a mi antojo. Hasta entonces, en las librerías siempre tenía que entregar una nota con el nombre del libro que quería y pedir que me lo trajeran. ¡Es fantástico poder coger los libros con mis propias manos! Es como un sueño.
¡Genial! Controlaré la silla de ruedas y saldré a dar una vuelta antes de entrar en el internado.
Dos trabajadores de un fabricante de coches me han entregado la silla de ruedas. He observado cómo la montaban. Las ruedas se mueven gracias a un motor. Tiene dos baterias instaladas una junto a la otra debajo del asiento. “Aya, pruébala. Todo lo que tienes que hacer es coger esa palanca y moverla en la dirección que quieras ir”. Me he sentado en la silla. He movido la palanca ligeramente y la silla se ha movido hacia adelante lentamente. Solo hace un ruido suave cuando se mueve y gira. He estado practicando, pero después de un rato, he empezado a llorar. ¡Soy así y lo odio!
“¿Qué ocurre?”, me ha preguntado mi madre.
“¡Me siento muy feliz de poder volver a moverme libremente después de tanto tiempo!”, he contestado. Aunque no he podido expresar mis complicados sentimientos muy bien. Pienso seguir practicando hasta que consiga ir sola a una librería. Cuando me he asomado por la ventana, estaba lloviendo.
Me he esforzado mucho, hasta he limpiado el suelo de la cocina y el baño. Quiero emplear en algo mi energía. Mis estudios progresan poco a poco. (Sonrío con regocijo cuando pienso que todavía tengo ánimos para estudiar). Rika llama a la silla de ruedas, “la Silla” y mi padre la llama “el Coche”. ¡En japonés eso es kurumaisu, un coche-silla!
Todavía sigo recordando algo que ocurrió cuando estaba en el instituto. Rika quería jugar con las sillas de ruedas que había alineadas en el pasillo. Mamá le dijo: “No deberías jugar con las sillas de ruedas. Es un insulto para aquellos que solo pueden moverse cuando van montados en una”.
He leído acerca de los prisioneros de Auschwitz en el libro El hombre en busca de sentido. El libro es un relato de sus experiencias. De alguna forma, como persona discapacitada, empatizo con ellos. Mi experiencia se parece a la suya en el sentido de que ambos nos entumecemos gradualmente.
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Como he comentado en una entrada anterior, budie me ha dado permiso para traducir lo que quedaba del diario de Aya, así que aquí lo tenéis. De momento quiero dejar los comentarios abiertos, aunque si veo que esto se convierte de nuevo en un cúmulo de faltas de ortografía y de expresión, volveré a cerrarlos.
Octubre 28, 2009 at 8:58 pm
Gracias. :)
Octubre 29, 2009 at 3:23 am
Muchas gracias, que bueno que se esta retomando la traduccion, seria bueno que al finalizar con todo se saque el libro completo en un PDF (e-book).
Octubre 29, 2009 at 11:19 am
Lo ideal sería que una editorial los tradujera en condiciones y los sacara :).
Lo que haga cada uno con las traducciones es asunto suyo, pero obviamente yo, como traductora de segundas, no autorizaría algo así ni loca, que la gente es muy lista y, en plena crisis, venden hasta a su madre.
Octubre 31, 2009 at 5:42 am
yo solo quiero decir que el diario de aya solo nos da en una cosa para pensar que debemos disfrutar de la vida mientras estemos vivos aun teniendo nuestros conflictos debemos ver las cosas por el lado positivo
Octubre 31, 2009 at 5:48 am
hay veces que no le encuentro chiste a la vida antes era emo pero despues de serlo me di cuenta que era la peor mierda que pudo haber existido y no cuide mi cuerpo lo lastimaba cortandome hubo una ocasion en que me corte las venas y no valore mi vida solo de pensar que aya la tuvo pero no tuvo la dicha de disfrutarla me arrepiento y no se que era en lo que pensaba ahora se que debo de cuidarme porque yo se que no yo voy a sufrir las consecuencias sino mi entorno
Noviembre 19, 2009 at 12:31 pm
Hola Yoake, antes que nada.
Gracias y buen trabajo.
Estuve buscando y encontré la traducción de los diarios al inglés y más tarde tu traducción. Espero que puedas llegar hasta el final.
Yo ví el Dorama y en mi vida había llorado así, me caían chorretones y en los dos últimos capítulos había momentos en los que estaba llorando y ni siquiera me había dado cuenta.
Al leer los diarios originales, veo que el dorama es bastante fiel contando la historia, pero también la hace mucho más suave con el personaje de Haruto y cambiando varias cosas en relación al trato de sus compañeros. La historia real es mucho más cruda, pero por eso creo que el valor de Aya es mucho más admirable. Siempre que estoy desanimado pienso en ella y me da fuerzas para superar los problemas.
Un saludo.
Noviembre 19, 2009 at 1:11 pm
Mi intención es llegar al final, claro, y después hacer una revisión total para pulir errores, sobre todo de expresión.
En cuanto a las diferencias drama/diario, totalmente de acuerdo contigo. El diario es mucho más crudo y más real, claro.