Vuelta a casa

Estaba tan nerviosa por el hecho de que iba a volver a casa por las primeras vacaciones de verano que tengo en este internado, que no he podido dormir. Siento no haber podido entrar en el hospital otra vez porque no tengan una nueva medicina. Pero creo que la nueva medicina será una pastilla y no una inyección. Me dijeron que están haciendo un esfuerzo para producirla, así que todo lo que puedo hacer es esperar.

Justo antes de comer, un señor ha venido a casa.
“Soy de los Salones de bodas Heiankaku”, ha dicho. “¿Puedo hablar con tu madre?”
“Mis padres no están”, ha contestado mi hermano.
Cinco minutos después, hemos tenido otra visita, esta vez de una pequeña mujer de mediana edad.
“Soy de los Salones…”
“Su compañero ha venido hace unos minutos”, he gritado desde arriba.
“¿Es tu abuela?”, ha preguntado la mujer.
Mi hermano, que estaba en la puerta, se ha echado a reír.
“Habla muy despacio”,  ha dicho la mujer, “así que he supuesto que era…”.
¡Venga ya! ¿Soy una abuela de diecisiete años?
En la cena, mi hermana le ha contado la anécdota a mi madre. Me he sentido miserable. Me molesta tanto que me digan que tengo una discapacidad. Está claro que todavía no he admitido que soy discapacitada.

He ayudado a mi madre a preparar la cena.
Me ha dicho: “¿Puedes mezclar las cebolletas chinas y la carne para hacer gyoza*?
¡Puaj! ¿Hacer gyoza? Involuntariamente, he puesto mala cara. (Odio el gyoza). Aun así, ha estado bien, porque el primer plato era chirashi zushi (un tipo de sushi con los ingredientes picados y diseminados por una base de arroz avinagrado…).

Mientras estaba rompiendo cuatro huevos y poniéndolos en la cacerola para hacer huevos revueltos, me he acordado de I-sensei. Cuando quería cocinar arroz por la mañana, se levantaba temprano y encendía la arrocera pero no usaba el temporizador. La admiraba porque no se fiaba de las máquinas. Un día que estábamos haciendo el desayuno en el campamento del colegio, se dio cuenta de que estaba tosiendo (me había atragantado con el té) y vino a darme golpecitos en la espalda. Era una profesora muy amable…

Cuando estaba enfriando el arroz para el sushi con un ventilador eléctrico, he puesto el bol entre mis piernas y tengo dos quemaduras de dos centímetros en ambos muslos. He pensado que su color ligeramente rojo era bastante bonito.

Los miembros de Tanpopo no Kai trabajan durante el día y se reúnen por las noches para sacar su revista, que se llama Chikasui (Agua Subterránea). Cuando les llamé y les dije que iba a estar en casa por vacaciones, me invitaron a unirme a ellos.
“Mamá, ¿solo las chicas malas salen por las noches?”
“Bueno, supongo que está bien si son buena gente”, ha contestado. “¿Pero no es un poco peligroso salir si es de noche?”
A las 8, Yamaguchi-san ha venido a buscarme en coche.

Cuando salía, le he dicho a mi padre: “volveré pronto”.
Él estaba tumbado en el sofá en la habitación japonesa viendo la televisión. Se había tomado una cerveza en la cena y su cara estaba bastante roja. “Aya”, me ha contestado, “me preocupa bastante que salgas por las noches. Deberías salir solo de día”.

Me ha encantado oírle decir eso. En realidad, me ha sorprendido que me diera un consejo. Normalmente no suele interferir en la educación de sus hijos. Se da aires pero en realidad es muy tímido. Le prefiero cuando está un poco borracho en vez de cuando está sobrio.