Caídas
En el pasado, cuando quería darme prisa, podía. Ahora, aunque quiera, no puedo. Me temo que en el futuro habré perdido todo el sentido de la prisa. Dios, ¿por qué me has dado esta carga? No, supongo que todo el mundo tiene algún tipo de carga. ¿Pero por qué solo yo me siento tan miserable?
El modo en el que me he caído hoy ha sido realmente patético. Cuando tomo un baño, o mi madre o Ako me ayudan a desnudarme en la habitación que hay fuera del baño. Mientras, dejan que corra el agua caliente por el suelo para que se caliente. Después yo me arrastro por las baldosas hasta la bañera. Hoy, cuando intentaba agarrarme al borde de la bañera para sentarme a medias, me he caído de culo. He tenido mala suerte porque he caído encima de un recipiente para el jabón de plástico. Se ha roto en pedazos y algunos fragmentos se han clavado en mis nalgas. He gritado. “¿Qué ha pasado?”, ha gritado mi madre mientras corría hacia el baño.
Se ha sorprendido mucho al ver un río de sangre mezclado con el agua caliente. Ha sostenido una toalla con fuerza en mis nalgas y después ha rociado con agua caliente las partes de mi cuerpo que todavía estaban secas. Después ella y Ako me han sostenido. Me han secado rápidamente y me han puesto el pijama. Después mi madre ha cubierto con gasas todos los cortes. “Con estos cortes”, ha dicho, “creo que será mejor que vayamos al hospital”. Ha sido algo serio. Me han dado dos puntos en el hospital y no he vuelto a casa hasta las nueve. Estoy muy cansada.
Ha sido un accidente repentino, pero me he dado cuenta de lo que ocurría. No había ningún motivo para que me tambaleara y cayera, ni para que mis manos resbalaran. ¿Por qué un nervio deja de funcionar momentáneamente? Siento lo que ha pasado por mi madre.
Mientras ella estaba ocupada colocando los diferentes tipos de medicinas para dividirlos en dosis, yo estaba tumbada en la cama. Tenía un ligero dolor de estómago. Sea cuál sea tu excusa, Aya, tu actitud no ha estado bien.
En parte porque me remordía la conciencia, me apetecía leer Okasan 2 (Madre 2), una colección de poemas de Hachiro Sato. Mi brazo se ha extendido hasta la estantería.
Noviembre 19, 2009 at 1:29 pm
Es duro ver como la vida de Aya se va deteriorando tán rápido y ella lo afronta con valentía. Siempre la vemos muy preocupada por su madre y auto-animándose.