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Actualización 12 de Diciembre de 2009.

Aprovechando que alguien, de forma desinteresada, me informó de que en el minuto 1:21 me había un comido un “que” en una frase, voy a hacer una mini reflexión. Pero antes, os informo de que el capítulo se ha vuelto a comprimir, esta vez con el “que” y que, salvo que cambie de opinión, solo voy a dar el enlace por megaupload ya que considero que un error de ese tamaño no es tan grande como para subir una nueva versión a torrent. El que quiera puede bajarlo y el que no, pues no.

Ahora voy al lío. A veces la gente es la leche. Siempre me ha llamado mucho la atención las personas que se dedican a sacar errores, o peor, que se dan cuenta de errores, de trabajos que están muy bien hechos, que son gratuitos y que no hacen daño a los ojos. Llevo en esto desde principios del año 2006 y he visto versiones de dramas traducidos al español que merecen ser estampados en la cara de los fansubs por millones de fallos de diverso calibre: tipográficos, olvidos, faltas de ortografía, de expresión, de traducción, de gramática, de sincronización, de edición y de interés.  Y curiosamente los únicos comentarios que lees son del tipo: “waaaaaaaaaaa, sois los mejores”.

Después de tanto tiempo he llegado a la conclusión de que a la gente le da igual la calidad de un fansub, siempre y cuando puedan ver los dramas al español, aunque sea una mierda. Primero, porque los agradecimientos son escasos y las exigencias a veces demasiadas, y segundo, porque a las pruebas me remito (ver párrafo anterior). Y claro, cuando yo veo que alguien me dice “hay una falla en el minuto 1:21″, además de pensar que en el capítulo había habido un terremoto, me toca los cojones que no tengo y sin gusto. Me centro en Humberto, pero en realidad estoy generalizando. Porque en las versiones mierda jamás he visto que alguien haya hecho una lista infinita de errores. Claro, es que eso llevaría mucho trabajo.

Una cosa es que los fansubs seamos prudentes entre nosotros -a veces-, y que mantengamos un acuerdo tácito de no sacarnos los errores ni los colores, y otra muy distinta es que seamos ciegos. Y voy a ser muy franca. Yo estoy curada de espanto y tengo muy claro que fansubeo dramas porque disfruto mucho y lo que menos espero es reconocimiento. Pero también tengo muy claro que cuando me tocan los que no tengo no voy a callarme. Así que que sepáis que acepto con gusto los errores que cometo (con una base, claro está), pero que al próximo que venga a tocarme las pelotas, le mandaré directamente a ver todos los dramas que hacen algunos de los otros fansubs.

Feliz Navidad. Jajajajaja…

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Capturas… (más…)

Segunda estancia en el hospital. (Hospital Universitario de Nagoya).

Esta vez, lo principal será comprobar el estado de mi enfermedad, recibir inyecciones de una nueva medicina y hacer rehabilitación. La diferencia con la estancia anterior es que esta vez no me permiten salir sola (por el peligro de caerme).

Cuando he ido al baño, he mirado por el alféizar de la ventana. Me he deprimido al ver los muros grises y los edificios negros. “¿Por qué pareces tan cansada?”, me ha preguntado la enfermera que me acompañaba.

Mi nistagmo (el movimiento involuntario de los ojos hacia los lados) se está haciendo más evidente estos días. Me han hecho una revisión del ojo en la sala de escáner. El doctor tenía mal una pierna. Me sorprende pensar en que yo podría trabajar si solo una parte de mi cuerpo funcionara correctamente.
“¿Por qué me está poniendo esa crema?”, le he preguntado.
“Porque vamos a hacerte una revisión”, ha contestado.
Su respuesta me ha pillado fuera de juego. Me pregunto si a la gente normal también le contestará así. Quizá parezco tonta porque tengo una discapacidad física y un trastorno del habla.

La Doctora Yamamoto me ha llevado al Hospital Universitario de Nagoya en su coche para realizarme más pruebas. Si, de repente, miro fijamente hacia la derecha, la bola roja la veo borrosa y dividida en dos partes. Si lo hago a la izquierda, veo menos borroso. Como me temía, el trastorno de mi sistema nervioso motor derecho está progresando más. En el coche, le he dicho a la Doctora Yamamoto que, después de las inyecciones, no me siento tan enferma como antes y que si eso significaba que la medicina ya no me hacía efecto. También le he dicho que, aunque mi tendón de Aquiles se ha relajado, mi trastorno del habla sigue empeorando.

“En cuanto a tu trastorno del habla”, me ha dicho, “lo mejor es que digas lo que quieres decir sin pararte hasta el final, aunque tengas dificultad para pronunciar las palabras. En algún momento, la gente se acostumbrará a tu modo de hablar”.

Hoy me he llevado una gran sorpresa. Esta es la conversación que he tenido con Rika, de cuatro años:
“Aya, yo quiero temblar como tú”.
“Pero entonces no podrías caminar, ni correr, y te aburrirías”, le he contestado muy tranquila. “Ya tenemos suficiente con mi problema”.
“Vale, entonces no quiero”, ha dicho inmediatamente.
Esto ha ocurrido en la entrada. Mi madre estaba en algún lugar de la casa. ¿Qué habrá pensado si nos ha oído?

Las últimas vacaciones del instituto

Esta mañana me he bañado (para que mi cuerpo estuviera más suave). Mi madre no paraba de moverse quejándose por el calor que hacía. Lo he sentido por ella porque yo no tenía calor, así que me he puesto a hacer matemáticas hasta que he empezado a sudar.

Después de comer, me dolían las muelas. Me he aprovechado de que estaba en casa para poder llorar. “¿Cuántos años tienes?”, me ha preguntado mi hermano. Es una de sus frases favoritas. Ha puesto hielo en una bolsa de plástico. Eso ha enfriado mis mejillas y he dormido durante dos horas bastante cómoda.

Cuando mi madre ha llegado a casa, me ha aplicado analgésico “Shin Konjisui”. Después he jugado al gomoku con mi hermano. Me ha ganado, ocho a dos. Ako ha llegado tarde a casa porque tenía que trabajar. A petición mía, hemos cenado tofu y sashimi. (más…)

Lo titulo así porque entre los confirmados y los rumores, gran parte de los dramas del invierno van a ser segundas partes. Hay algo que siempre me ha gustado de los dramas japoneses y es que contaban historias en diez capítulos. Si empiezan con las segundas partes, entonces las historias se convertirán en guiones y eso no me va a gustar tanto. Espero que sea pasajero. Pongo solo dos ejemplos, aunque hay otros dos más y comento que, de momento, no me gusta nada de la temporada de invierno ni siquiera para ponerlo en el blog. Espero que, al menos, se salve uno, porque si no voy a pasar otra temporada en blanco.

Rectifico: ya no son solo segundas partes, Salaryman Kintaro 2 y Bloody Monday 2, además de las que he puesto, sino dramas de abogados y laborales, de los que solo he mencionado el que más me ha llamado la atención, pero he llegado a contar cinco. A ver si de estos poquitos, logro sacar algo en claro.

Yamato Nadeshiko Shichihenge

Argumento: A cuatro universitarios les “encomiendan” la tarea de transformar a una chica acomplejada.

A favor: Kame.

En contra: Teniendo en cuenta que desconozco por completo el manga y que, por eso, puedo estar equivocada, me huele demasiado a Nobuta. Primero, por el argumento, y segundo, por el exceso de johnnys.

Massugu na otoko

Argumento: Un hombre muy directo y un desastre en el amor se siente atraído por una mujer completamente opuesta a su forma de ser y decide cambiar.

A favor: No lo sé. Quizá sea interesante. Si ninguno de los dos sobreactúan puede ser algo interesante.

En contra: Que si sobreactúan tanto como ellos saben, puede ser un desastre.

Nakanai to kimeta hi

Argumento: Acoso laboral a una recién licenciada.

A favor: El reparto no me desagrada del todo y el tema es bastante interesante si lo enfocan bien.

En contra: Precisamente, eso, el posible enfoque. (más…)

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Cuando un escritor piensa en escribir lo que sea, al título de su obra le da la misma importancia que al resto. Quizá incluso más porque, muchas veces, el título lo dice todo. Lo que yo nunca he llegado a entender es por qué, al traducir las novelas a otros idiomas, las editoriales se empeñan en cambiar los títulos basándose en no sé qué conceptos de marketing, de familiaridad o vaya usted a saber.

El título de esta novela, El cielo es azul, la tierra blanca (Kawakami Hiromi), es uno de los despropósitos más llamativos de todos los libros que he leído. En español, el nombre proviene de un haiku que aparece en el libro y que, sinceramente, refleja bien poco la esencia de la novela. El subtítulo, Una historia de amor, es un destripe como la copa de un pino que ponte en antecedentes a un lector que no tiene por qué saber sin empezar a leer que se trata de una historia de amor, precisamente porque lo más especial de la novela es descubrir por uno mismo cómo se desarrolla la famosa historia de amor.

Por último, el título en japonés es Sensei no kaban, que significa El maletín del profesor. Este nombre sí que identifica a la novela en su conjunto, sin necesidad de subtítulo y sin dar demasiadas pistas, por no decir ninguna. Además, es un nombre que en español, y siendo la primera novela traducida de la autora, habría llamado más la atención que el que tiene…

Como ya me molestó bastante del destripe del título, yo no pienso hacer lo mismo. Sin embargo, sí diré que es una novela que se lee en cuatro tardes, muy bien escrita, con un sentido de la ironía un tanto especial, bastante conmovedora, algo triste y con un toque de ese realismo mágico japonés que tanto me gusta.

De todos los libros de Banana Yoshimoto que he leído, Tsugumi es, de momento, el que menos me ha gustado y el que, a mi parecer, menos calidad literaria y argumental tiene. Del primero,  Sueño Profundo, me atrajo la capacidad de Yoshimoto de transportar al lector a los mundos que ella quiere. Del segundo, Kitchen, su primera novela, me gustó la identificación de la protagonista con su cocina.

Acabo de leer que a esta autora la crítica la considera superficial y comercial. En efecto, Tsugumi, por ejemplo, quizá pueda considerarse una novela superficial. No cuenta nada más que el verano de unos chicos jóvenes, entre los que se encuentra una chica insoportable y enferma, que no conmueve en absoluto ni siquiera al final, malcriada, estúpida y cruel. Toda la novela gira en torno a esta chica, Tsugumi, a cómo hace la vida imposible a los demás y a cómo la perdonan una y otra vez.

Reconozco que la falta de entusiasmo hacia Tsugumi me influye a la hora de valorar la novela en conjunto. Lo que sí está claro es que el personaje no deja indiferente. ¿Si Tsugumi es una novela comercial? No lo creo. A mí me parece una mala novela con pequeños momentos brillantes, que no hace perder el tiempo porque, como casi todas las novelas japonesas que he leído, se lee en un suspiro, con un lenguaje directo, sencillo y demasiado abusador de los tópicos del amanecer, del atardecer y del mar, con dos o tres personajes secundarios con historias dejadas en el aire y con una conclusión muy sosa. Pero no especialmente comercial.

Abandono durante unos días el capítulo quinto del diario de Aya para hablar un poco de literatura japonesa o referente al Japón (siempre me ha resultado curioso que en español muchos países asiáticos puedan llevar artículo: la India, la China, el Japón).

Hoy toca Lafcadio Hearn y, en concreto, En el país de los dioses. Relatos de viaje por el Japón Meiji, 1890-1904. Antes de hablar de los relatos, he de decir que solo he leído otro libro de Hearn, El niño que dibujaba gatos, que es un recopilatorio de cuentos y leyendas del Japón. Vuelve a resultarme curioso que, tras leer el de los gatos, mi imaginación pintó a Hearn como un occidental rechoncho, anciano y encantado de la vida en Japón. Solo acerté en lo último. Que sus relatos de viajes finalicen en 1904 no significa que dedicara a la vida sedentaria a partir de ese año, sino que murió. Y teniendo en cuenta que nació en 1850, de anciano bonachón y rechoncho tenía más bien poco.

Este libro en concreto tiene un prólogo bastante interesante en el que se cuenta la vida de Lafcadio desde su nacimiento en Grecia hasta su muerte en Japón. Lo recomiendo porque desmitifica bastante al personaje que, por otra parte, tuvo una vida bastante ajetreada e interesante. Prueba de ello son los viajes que realiza por Japón recopilados en este libro. Estamos hablando de un Japón de hace más de un siglo, y desconozco cuánto de lo que relata Hearn seguirá existiendo, pero me habría encantado viajar a Japón con este libro como guía.

Por su descripción del aire de Japón, por su sorpresa al ver a la diosa Kannon, por su búsqueda incesante de templos shintoístas, por su fascinación por la mujer ciega que canta, por su agobio en Nagasaki en un hotel occidental, por su viaje a través de acantilados escarpados casi escoceses, por su subida al monte Fuji y porque, pese a todo, nunca se cansa, nunca protesta y nunca tiene prisa.

 

La excursión escolar

Había pensado que iba a ser difícil para mí ir a la excursión. Pero parece que, después de todo, voy a ir. Mi madre vendrá conmigo y mi padre cuidará de la casa.

Un registro de mis impresiones
Las palomas y yo: Memorial de la Paz de Hiroshima

Las palomas susurraban “po-po-po” y “kuru-kuru”. Al principio no se acercaban a mí (creo que porque les daba miedo la silla de ruedas). Pero cuando cogí comida para pájaros, se posaron en mis hombros, en mis brazos y en mi cabeza. Es sorprendente que tanto las palomas como la gente que tiró la bomba sean seres muy calculadores.

Estuve en el Memorial de la Paz de Hiroshima. Dentro estaba oscuro. Solo lo expuesto está iluminado, así que la atmósfera era extraña. Hay un modelo expuesto del momento del bombardeo. Una madre y su hijo con la ropa hecha jirones escapaban de algo cogidos de la mano. Todo a su alrededor estaba en llamas. Era del mismo color que la sangre que mana de mis heridas cuando me caigo.

“¡Es repugnante!”, susurró mi madre a mi espaldas. Después giró la cabeza y dijo: “No debería haber dicho eso, ¿verdad? Debería haber dicho, “lo siento por ellos”, porque ellos no querían ser así”.

Yo no pensé que fuera repugnante. Eso no simbolizaba el bombardeo. Ni tampoco toda la guerra. Una chica como yo, que no sabe nada acerca de la guerra, pretendía hacerse así la dura.

En otro expositor estaban las grullas de Sadako, que murió por una enfermedad provocada por la bomba. Las hizo utilizando un tipo de papel de cera rojo transparente. (más…)

Una estudiante de tercero

Pensando en que mi vida en el internado terminará pronto, este año estoy en el Comité Ejecutivo como suplente. También me esforcé mucho con la fiesta de Navidad, deseando entretener a todo el mundo. He estado muy ocupada, pero también muy satisfecha conmigo misma porque he hecho varias cosas por el bien de los demás.
“No dejaré que las pequeñas cosas puedan conmigo”, me dijo mi madre, “así que, Aya, tú también tienes que prepararte para una guerra larga”.
Me siento avergonzada por pensar solo en el presente. La primavera pronto terminará. Y mientras saco la mano por la ventanilla del coche para coger los pétalos de flores, siento la profundidad del amor de mi madre. Eso me da paz.

Me siento más asustada cuando me levanto por la mañana que cuando me acuesto. Tardo una hora en doblar el futón y en ponerme el uniforme, otra media hora en ir al baño y después cuarenta minutos en desayunar. Cuando mi cuerpo no puede moverse bien, tardo incluso más. Ni siquiera tengo tiempo para mirar a alguien a la cara y decirle, “buenos días”. Suelo ir mirando al suelo. Esta mañana me he caído y he notado un horrible sonido en la barbilla. He comprobado si estaba sangrando. No lo estaba así que me he sentido aliviada. Pero sé que durante varios días sentiré algo de dolor y que tendré heridas en los hombros y en los brazos.

He perdido el equilibrio en la bañera y me he hundido haciendo burbujas. Extrañamente, no he sentido que fuera a morir. He visto un mundo transparente. Supongo que el cielo es así… (más…)

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