Aya´s diaries


En casa

He sentido nostalgia al desempaquetar todo lo que he usado en el internado. Ahora me siento como una vieja. Mis padres se han ido a trabajar y mis hermanos siguen con su vida normal, con el colegio y con la escuela de enfermería. Si soy la única de esta familia que lleva una vida indisciplinada me convertiré en una carga para ellos, así que al menos tengo que llevar una vida ordenada:

1. Me dirigiré a los demás de forma apropiada: “Gracias”, “Buenos días”, etc.
2. Intentaré hablar de forma clara.
3. Intentaré convertirme en una adulta considerada.
4. Entrenamiento. Intentaré ganar fuerza y ayudar en las tareas de la casa.
5. Encontraré algo por lo que vivir. No quiero morir sin haber hecho lo que debería haber hecho.
6. Intentaré adaptarme a las rutinas de las familia (horas de las comidas, baños, etc). (más…)

Graduación

A medida que la graduación se aproxima, los temas de todas las clases se han centrado en las actitudes que tendremos que adoptar al entrar en sociedad con una discapacidad y en los posibles lugares de trabajo. Cuando entré en el Instituto Higashi, estudiaba con el objetivo de ir a la universidad. Cuando estaba en segundo en Okayo, todavía podía caminar y pensaba que podría encontrar empleo. Pero todo se volvió imposible cuando empecé tercero.

**-kun= Compañía X.
**-san= Escuela vocacional profesional.
Aya Kito= En casa…
Ése es el camino  fijado para mí.

Durante los últimos dos años, me han enseñado a “reconocer mi discapacidad y a empezar desde ahí”. He tenido que luchar y que lidiar con ello. Cada vez que un poco de luz brillante aparecía en mi vida, tenía que experimentar un estallido de fuerte lluvia o un tifón… seguidos de más días buenos. He llegado a la graduación con una sensación de inestabilidad que no desaparece. ¿Cuánto tiempo tendré que seguir sufriendo y peleando hasta encontrar mi vida? Me pregunto si la enfermedad que corroe mi cuerpo se negará a liberarme de la agonía hasta mi muerte – ¿como si no supiera el destino?

Quería ser útil a la sociedad de algún modo, utilizar del mejor modo todo lo que he aprendido durante estos doce años de formación y de mis profesores y amigos. Por muy poco o insignificante que pudiera ser, me habría encantado hacer algo. Quería mostrar mi gratitud por toda la amabilidad que he recibido de todos. Una de las cosas que puedo ceder a la sociedad es mi cuerpo por el bien del avance de la medicina: puedo donar todos mis órganos útiles, como el hígado y la córnea, para que vayan a la gente enferma…

¿Eso es todo lo que puedo hacer?

Capacitación

1. Uso muletas. (Casi me caigo porque no tengo mucha fuerza en la mano derecha).
2. Practico sentándome y levantándome de una silla.
3. Aunque me han dicho que no podía caminar si no me arrodillaba, me he mareado y no he podido hacerlo muy bien.
4. Trabajos manuales: tejer, hacer cosas con las manos, etc.

Vigésimo día en el hospital. Me han hecho el segundo reconocimiento médico.
“No hay grandes cambios”, me han dicho.
¡Qué sorpresa!
“Pero no has empeorado”, han añadido.
¡Eso no está bien! Tengo que mejorar, aunque sea solo un poco.

He estado en la sala de rehabilitación. Había muchos adultos con minusvalías físicas pero no muchos niños. Había un hombre con un lado de su cuerpo paralizado por un ataque. Cuando me ha visto rechinar los dientes mientras intentaba arrodillarme en la colchoneta, se ha secado las lágrimas. Con la vista le he dicho: “Mira, ahora mismo no puedo permitirme llorar. Sufro mucho, quiero llorar, pero me aguantaré hasta que pueda volver a caminar. Tú también deberías aguantar, ¿vale?”.

Me siento inquieta y preocupada por el gran esfuerzo que voy a tener que hacer para poder caminar. Cuando he regresado a mi habitación, he cogido las agujas de tejer -aunque en vez de “coger”, sería más apropiado decir “agarrar”-. Cuando lo he hecho, luego no podía soltarlas; mi cuerpo se ha puesto rígido y no podía ni abrir ni cerrar los puños. He tardado media hora en tejer una hilera.

Creo que practicaré con la canción “Musunde, hiraite” (“Cierra los puños y ábrelos”) de la guardería sin que los pacientes de mi habitación se enteren. (más…)

Para más información del drama, podéis pinchar aquí.
Para leer una reseña del drama, podéis hacerlo aquí. (Cuidado con los destripes).
Para capítulos anteriores, podéis ir aquí.
Para conocer las normas del fansub, algo que considero imprescindible, podéis pinchar aquí.
Para poneros en contacto conmigo para cualquier cosa (y para enviarme enlaces si alguien quiere subir el capítulo a algún otro medio permitido) podéis escribirme a yoakenofansub@gmail.com.

Actualización 12 de Diciembre de 2009.

Aprovechando que alguien, de forma desinteresada, me informó de que en el minuto 1:21 me había un comido un “que” en una frase, voy a hacer una mini reflexión. Pero antes, os informo de que el capítulo se ha vuelto a comprimir, esta vez con el “que” y que, salvo que cambie de opinión, solo voy a dar el enlace por megaupload ya que considero que un error de ese tamaño no es tan grande como para subir una nueva versión a torrent. El que quiera puede bajarlo y el que no, pues no.

Ahora voy al lío. A veces la gente es la leche. Siempre me ha llamado mucho la atención las personas que se dedican a sacar errores, o peor, que se dan cuenta de errores, de trabajos que están muy bien hechos, que son gratuitos y que no hacen daño a los ojos. Llevo en esto desde principios del año 2006 y he visto versiones de dramas traducidos al español que merecen ser estampados en la cara de los fansubs por millones de fallos de diverso calibre: tipográficos, olvidos, faltas de ortografía, de expresión, de traducción, de gramática, de sincronización, de edición y de interés.  Y curiosamente los únicos comentarios que lees son del tipo: “waaaaaaaaaaa, sois los mejores”.

Después de tanto tiempo he llegado a la conclusión de que a la gente le da igual la calidad de un fansub, siempre y cuando puedan ver los dramas al español, aunque sea una mierda. Primero, porque los agradecimientos son escasos y las exigencias a veces demasiadas, y segundo, porque a las pruebas me remito (ver párrafo anterior). Y claro, cuando yo veo que alguien me dice “hay una falla en el minuto 1:21″, además de pensar que en el capítulo había habido un terremoto, me toca los cojones que no tengo y sin gusto. Me centro en Humberto, pero en realidad estoy generalizando. Porque en las versiones mierda jamás he visto que alguien haya hecho una lista infinita de errores. Claro, es que eso llevaría mucho trabajo.

Una cosa es que los fansubs seamos prudentes entre nosotros -a veces-, y que mantengamos un acuerdo tácito de no sacarnos los errores ni los colores, y otra muy distinta es que seamos ciegos. Y voy a ser muy franca. Yo estoy curada de espanto y tengo muy claro que fansubeo dramas porque disfruto mucho y lo que menos espero es reconocimiento. Pero también tengo muy claro que cuando me tocan los que no tengo no voy a callarme. Así que que sepáis que acepto con gusto los errores que cometo (con una base, claro está), pero que al próximo que venga a tocarme las pelotas, le mandaré directamente a ver todos los dramas que hacen algunos de los otros fansubs.

Feliz Navidad. Jajajajaja…

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[Y] Un Litro de Lágrimas 02 Sub Esp

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Capturas… (más…)

Segunda estancia en el hospital. (Hospital Universitario de Nagoya).

Esta vez, lo principal será comprobar el estado de mi enfermedad, recibir inyecciones de una nueva medicina y hacer rehabilitación. La diferencia con la estancia anterior es que esta vez no me permiten salir sola (por el peligro de caerme).

Cuando he ido al baño, he mirado por el alféizar de la ventana. Me he deprimido al ver los muros grises y los edificios negros. “¿Por qué pareces tan cansada?”, me ha preguntado la enfermera que me acompañaba.

Mi nistagmo (el movimiento involuntario de los ojos hacia los lados) se está haciendo más evidente estos días. Me han hecho una revisión del ojo en la sala de escáner. El doctor tenía mal una pierna. Me sorprende pensar en que yo podría trabajar si solo una parte de mi cuerpo funcionara correctamente.
“¿Por qué me está poniendo esa crema?”, le he preguntado.
“Porque vamos a hacerte una revisión”, ha contestado.
Su respuesta me ha pillado fuera de juego. Me pregunto si a la gente normal también le contestará así. Quizá parezco tonta porque tengo una discapacidad física y un trastorno del habla.

La Doctora Yamamoto me ha llevado al Hospital Universitario de Nagoya en su coche para realizarme más pruebas. Si, de repente, miro fijamente hacia la derecha, la bola roja la veo borrosa y dividida en dos partes. Si lo hago a la izquierda, veo menos borroso. Como me temía, el trastorno de mi sistema nervioso motor derecho está progresando más. En el coche, le he dicho a la Doctora Yamamoto que, después de las inyecciones, no me siento tan enferma como antes y que si eso significaba que la medicina ya no me hacía efecto. También le he dicho que, aunque mi tendón de Aquiles se ha relajado, mi trastorno del habla sigue empeorando.

“En cuanto a tu trastorno del habla”, me ha dicho, “lo mejor es que digas lo que quieres decir sin pararte hasta el final, aunque tengas dificultad para pronunciar las palabras. En algún momento, la gente se acostumbrará a tu modo de hablar”.

Hoy me he llevado una gran sorpresa. Esta es la conversación que he tenido con Rika, de cuatro años:
“Aya, yo quiero temblar como tú”.
“Pero entonces no podrías caminar, ni correr, y te aburrirías”, le he contestado muy tranquila. “Ya tenemos suficiente con mi problema”.
“Vale, entonces no quiero”, ha dicho inmediatamente.
Esto ha ocurrido en la entrada. Mi madre estaba en algún lugar de la casa. ¿Qué habrá pensado si nos ha oído?

Las últimas vacaciones del instituto

Esta mañana me he bañado (para que mi cuerpo estuviera más suave). Mi madre no paraba de moverse quejándose por el calor que hacía. Lo he sentido por ella porque yo no tenía calor, así que me he puesto a hacer matemáticas hasta que he empezado a sudar.

Después de comer, me dolían las muelas. Me he aprovechado de que estaba en casa para poder llorar. “¿Cuántos años tienes?”, me ha preguntado mi hermano. Es una de sus frases favoritas. Ha puesto hielo en una bolsa de plástico. Eso ha enfriado mis mejillas y he dormido durante dos horas bastante cómoda.

Cuando mi madre ha llegado a casa, me ha aplicado analgésico “Shin Konjisui”. Después he jugado al gomoku con mi hermano. Me ha ganado, ocho a dos. Ako ha llegado tarde a casa porque tenía que trabajar. A petición mía, hemos cenado tofu y sashimi. (más…)

La excursión escolar

Había pensado que iba a ser difícil para mí ir a la excursión. Pero parece que, después de todo, voy a ir. Mi madre vendrá conmigo y mi padre cuidará de la casa.

Un registro de mis impresiones
Las palomas y yo: Memorial de la Paz de Hiroshima

Las palomas susurraban “po-po-po” y “kuru-kuru”. Al principio no se acercaban a mí (creo que porque les daba miedo la silla de ruedas). Pero cuando cogí comida para pájaros, se posaron en mis hombros, en mis brazos y en mi cabeza. Es sorprendente que tanto las palomas como la gente que tiró la bomba sean seres muy calculadores.

Estuve en el Memorial de la Paz de Hiroshima. Dentro estaba oscuro. Solo lo expuesto está iluminado, así que la atmósfera era extraña. Hay un modelo expuesto del momento del bombardeo. Una madre y su hijo con la ropa hecha jirones escapaban de algo cogidos de la mano. Todo a su alrededor estaba en llamas. Era del mismo color que la sangre que mana de mis heridas cuando me caigo.

“¡Es repugnante!”, susurró mi madre a mi espaldas. Después giró la cabeza y dijo: “No debería haber dicho eso, ¿verdad? Debería haber dicho, “lo siento por ellos”, porque ellos no querían ser así”.

Yo no pensé que fuera repugnante. Eso no simbolizaba el bombardeo. Ni tampoco toda la guerra. Una chica como yo, que no sabe nada acerca de la guerra, pretendía hacerse así la dura.

En otro expositor estaban las grullas de Sadako, que murió por una enfermedad provocada por la bomba. Las hizo utilizando un tipo de papel de cera rojo transparente. (más…)

Una estudiante de tercero

Pensando en que mi vida en el internado terminará pronto, este año estoy en el Comité Ejecutivo como suplente. También me esforcé mucho con la fiesta de Navidad, deseando entretener a todo el mundo. He estado muy ocupada, pero también muy satisfecha conmigo misma porque he hecho varias cosas por el bien de los demás.
“No dejaré que las pequeñas cosas puedan conmigo”, me dijo mi madre, “así que, Aya, tú también tienes que prepararte para una guerra larga”.
Me siento avergonzada por pensar solo en el presente. La primavera pronto terminará. Y mientras saco la mano por la ventanilla del coche para coger los pétalos de flores, siento la profundidad del amor de mi madre. Eso me da paz.

Me siento más asustada cuando me levanto por la mañana que cuando me acuesto. Tardo una hora en doblar el futón y en ponerme el uniforme, otra media hora en ir al baño y después cuarenta minutos en desayunar. Cuando mi cuerpo no puede moverse bien, tardo incluso más. Ni siquiera tengo tiempo para mirar a alguien a la cara y decirle, “buenos días”. Suelo ir mirando al suelo. Esta mañana me he caído y he notado un horrible sonido en la barbilla. He comprobado si estaba sangrando. No lo estaba así que me he sentido aliviada. Pero sé que durante varios días sentiré algo de dolor y que tendré heridas en los hombros y en los brazos.

He perdido el equilibrio en la bañera y me he hundido haciendo burbujas. Extrañamente, no he sentido que fuera a morir. He visto un mundo transparente. Supongo que el cielo es así… (más…)

Marzo

Enhorabuena Ako y Hiroki por haberos graduado. Ahora tenéis que afrontar los exámenes de entrada al instituto. ¡Buena suerte!

Tengo ganas de salir al campo
a recoger brotes fértiles de candalillo.
La lluvia de primavera cae silenciosamente.
Esta primavera solo trae soledad.

Estoy muy preocupada por mi futuro. Le he dado la espalda a mi vida sin darme cuenta. ¿Qué ha pasado con mis esperanzas de futuro? Ya no puedo pensar en serio lo que quiero ser en un futuro. Lo dejo estar. Las olas de mi destino me han arrastrado. Ni siquiera sé a qué podría dedicarme. “Todavía queda otro año”, dice mi madre. “Solo me queda un año”, pienso yo. Ya no sé como unir esa distancia que separa nuestra forma de pensar.

Los estudiantes que vienen todos los días del Centro Médico de Salud Aoi Tori – y aquellos que han estado en el internado desde que eran niños – son diferentes. No tienen dudas y parecen vivir su vida sin problemas. “No nos importa que hagas trampa, ¡pero al menos sé puntual!”. Como siempre llego tarde, R-sensei y la enfermera jefe siempre me dicen lo mismo. Pero con la limpieza, por ejemplo, soy lenta y aun así quiero hacerla. No puedo hacer trampa con eso… (más…)

Comidas

Ya no puedo sostener los palillos muy bien. Mi pulgar de la mano derecha no se estira lo suficiente y los demás dedos están rígidos y no se mueven, así que no puedo sostener la comida entre los palillos. He desarrollado mi nueva forma de comer de modo natural.

El menú de esta noche constaba de arroz, langostinos fritos, ensalada de pasta y sopa. Primero, he mezclado la ensalada de pasta con el arroz. Con eso no tengo ningún problema. Puedo sostener un langostino frito porque es grande pero no soy muy buena con los fideos (aunque me encanta el udon).

Tengo que tener cuidado al tragar. A menudo me atraganto, así que tengo que transportar la comida en el momento adecuado, mover mi boca a un ritmo concreto, aguantar la respiración y luego tragar.

Chika, mi compañera de clase, no puede mover bien su mano izquierda, así que acerca la cara al plato para poder comer. Teru-chan se pone todo, el arroz, los segundos platos y los ingredientes de la sopa de miso en el mismo plato para poder comer. Yo estoy entre las dos. Puedo mover la mano izquierda, así que puedo sostener un bol. Eso significa que puedo fingir que soy una persona normal.

Hace mucho tiempo leí un libro escrito por Kenji Suzuki, el presentador de televisión. En él decía que cuando dos personas discapacitadas acuden a una cita a ciegas, lo primero que deberían hacer es hablar de su debilidad. ¿Mi forma de comer es una debilidad? “¿Llamo la atención porque soy muy lenta?”, le he preguntado a la jefa de dormitorios. “En vez de decir eso”, ha contestado, “lo siento por ti”. Ha sido una observación bastante sorprendente.  Yo siento que, en Okayo, de nuevo hay gente que lo hace todo por mí. Las personas discapacitadas están clasificadas en dos categorías: casos serios y casos leves. Yo estoy clasificada como caso serio.

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