Aya´s diaries


Vuelta a casa

Estaba tan nerviosa por el hecho de que iba a volver a casa por las primeras vacaciones de verano que tengo en este internado, que no he podido dormir. Siento no haber podido entrar en el hospital otra vez porque no tengan una nueva medicina. Pero creo que la nueva medicina será una pastilla y no una inyección. Me dijeron que están haciendo un esfuerzo para producirla, así que todo lo que puedo hacer es esperar.

Justo antes de comer, un señor ha venido a casa.
“Soy de los Salones de bodas Heiankaku”, ha dicho. “¿Puedo hablar con tu madre?”
“Mis padres no están”, ha contestado mi hermano.
Cinco minutos después, hemos tenido otra visita, esta vez de una pequeña mujer de mediana edad.
“Soy de los Salones…”
“Su compañero ha venido hace unos minutos”, he gritado desde arriba.
“¿Es tu abuela?”, ha preguntado la mujer.
Mi hermano, que estaba en la puerta, se ha echado a reír.
“Habla muy despacio”,  ha dicho la mujer, “así que he supuesto que era…”.
¡Venga ya! ¿Soy una abuela de diecisiete años?
En la cena, mi hermana le ha contado la anécdota a mi madre. Me he sentido miserable. Me molesta tanto que me digan que tengo una discapacidad. Está claro que todavía no he admitido que soy discapacitada.

He ayudado a mi madre a preparar la cena.
Me ha dicho: “¿Puedes mezclar las cebolletas chinas y la carne para hacer gyoza*?
¡Puaj! ¿Hacer gyoza? Involuntariamente, he puesto mala cara. (Odio el gyoza). Aun así, ha estado bien, porque el primer plato era chirashi zushi (un tipo de sushi con los ingredientes picados y diseminados por una base de arroz avinagrado…).
(más…)

Ya no puedo cantar

Para mi cumpleaños, mis padres me han regalado cinco cuadernos y un juego de cartas. Ako me ha regalado un reloj de arena. Hiroki, un bolígrafo de cuatro colores. Me ha dicho que no debería llorar más ahora que tengo diecisiete años. Kentaro me ha regalado un libro titulado Shiroi hito, Kiiroi hito (Gente blanca, gente amarilla) de Shusaku Endo.

Mis deseos al cumplir los diecisiete
Quiero ir a una librería y a una tienda de discos. Es difícil hasta en silla de ruedas. No puedo mover las manos como quisiera y a menudo cometo errores cuando la manejo.
Si pudiera ir a una librería, compraría Lo que el viento se llevó y Anya Koro (Una noche oscura pasa) de Naoya Shiga.
Si pudiera ir a una tienda de discos, compraría un disco de Paul Mauriat.

Me he caído en el baño. Ya no puedo sostenerme de puntillas (quizá no pueda hacerlo nunca más) y me he caído de espaldas con un ruido sordo. No me he hecho daño pero me he asustado. Sí, tengo miedo.

Me pregunto si mi enfermedad podrá curarse de forma natural. Ahora tengo diecisiete años. Me pregunto cuántos años tendré que seguir luchando contra ella hasta que Dios me perdone… No puedo imaginarme a mí misma con la misma edad que mi madre (42). No podía imaginarme a mí misma pasando a segundo en el Instituto Higashi y ahora me temo que no llegaré a los 42. ¡Pero yo quiero seguir viva a esa edad!

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Para más información del drama, podéis pinchar aquí.
Para leer una reseña del drama, podéis hacerlo aquí. (Cuidado con los destripes)
Para conocer las normas del fansub, algo que considero imprescindible, podéis pinchar aquí.
Para poneros en contacto conmigo para cualquier cosa (y para enviarme enlaces si alguien quiere subir el capítulo a algún otro medio permitido) podéis escribirme a yoakenofansub@gmail.com.

Lo cierto es que no hay mucho que contar porque se ha hablado tanto del drama y de su historia real que no queda mucho que decir. El drama está hecho desde cero y no se ha tomado en cuenta la versión anterior para nada. Como se dijo en su día, es calidad DVD y, por lo demás, se traducido, editado y sincronizado desde cero. Espero sinceramente que lo disfrutéis de nuevo.

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Como siempre, capturillas… (más…)

Comprendiendo a los discapacitados

Hoy hemos tenido un pequeño Día del Deporte en el internado. El sol de mayo me ha hecho sentir muy bien. También ha sido el Día de la Madre y el cumpleaños de mi hermana pequeña. Ha sido un día de celebraciones.

He llamado a Emi, mi prima que vive en Okazaki, para pedirle que venga a verme. Quiero que sepa lo desesperadamente que intento seguir viviendo… Emi y yo hemos estado muy unidas desde la infancia. Solíamos quedarnos la una en casa de la otra en las vacaciones de verano o de invierno y dormíamos en el mismo futón. Ha sido tan simpática que nadie se imagina que todavía esté en el último año de instituto. Tiene los ojos grandes y largas pestañas y suele decorarse el pelo rizado con una horquilla dorada. Llevaba una blusa blanca, una falda acampanada y unas sandalias rojas sin cordones de tacón alto. Ha venido con Kaori, su hermana pequeña, que a menudo suele ser confundida con un chico.

Hay una zona secreta repleta de tréboles en una esquina del patio. Las tres nos hemos sentado a buscar un trébol de cuatro hojas. Yo quería encontrar uno para regalárselo a mi madre. “¿De verdad vamos a encontrar alguno?”, ha dicho Emi. Yo he contestado lo que llevaba meditando desde hace un tiempo. “Un trébol de cuatro hojas es solo una versión deformada del trébol de tres hojas, ¿verdad? ¿Por qué algo deforme debería dar suerte?”. Emi ha pensado durante unos minutos y luego ha dicho. “Porque es único”. Quizá tiene razón. No es tan fácil encontrar la felicidad. Por eso nos sentimos felices y decimos “¡qué bien que lo hayamos intentado!” cuando alguien encuentra uno. (más…)

Confusión emocional

En clase, le he dicho a A-sensei: “En mis sueños, si enderezo la espalda, soy capaz de caminar vivamente. Le encantaría verme haciendo eso”. “Hasta ahora”, me ha dicho, “solo has tenido que pensar en tus estudios. Pero ahora quizá te resulte difícil encargarte de limpiar y de otras obligaciones”. Después me ha dicho: “Un niño que sufría de distrofia muscular progresiva escribió este poema:

Dios me obsequió con una minusvalía
porque él creía
que yo tenía la fuerza para soportarlo

Se parece a las palabras de Hitler”.

“Bueno”, le he contestado, “en realidad yo he tenido pensamientos absurdos parecidos del tipo “soy un tipo de mutación” o “vivo aquí a costa de mucha gente”. He adoptado muchos puntos de vista y he pensado en muchas cosas diferentes para sentirme mejor”. Después de la lluvia, he visto el arco iris por la ventana. Formaba un semicírculo precioso. Enseguida he subido a la silla de ruedas para salir fuera.
“Envidio a la gente que puede ir en silla de ruedas”, ha dicho T-kun.
¡T-kun, voy a poner chinchetas en tu foto!
Me han entrado ganas de decirle: “Estás bien porque puedes caminar”. Pero no he podido. Esas palabras quizá hubieran arruinado el hermoso arco iris. (más…)

Cambio de colegio. La vida en el internado.

He llegado al internado con el coche lleno de cosas para el hogar. Los otros alumnos también regresan listos para empezar el nuevo trimestre. El internado tiene habitaciones grandes diseñadas como clases. Dentro de cada una, hay un pasillo que la recorre por la mitad. Divide la habitación en dos zonas, la izquierda y la derecha, donde hay tatami. Cada estudiante tiene un armario y un escritorio fijo con una lámpara. Mi nuevo castillo es el más cercano al armario. Mi madre ha ordenado todo lo que hemos traído para que el lugar sea cómodo. “Todavía no vas a necesitar esto”, ha dicho, “así que lo colocaré en el estante de arriba. Pero esto te lo dejo al lado porque lo usas a menudo…” Las madres de los otros estudiantes también estaban ocupadas ordenándolo todo. Nadie parecía interesado en mí. Y no sé si es bueno o malo…

“Deberías intentar olvidar el Instituto Higashi cuanto antes”, me ha dicho Suzuki-sensei, “y convertirte en alumna de Okayo (Instituto Okazaki para Discapacitados Físicos de la Prefectura de Aichi)”. Para “olvidarlo cuanto antes”, he guardado las insignias del Instituto Higashi y de mi clase en el fondo del cajón.

Cada vez me resulta más difícil mover las piernas. Agarrada como una desesperada al pasamanos en el pasillo, me digo a mí misma: “¡No tengas miedo, no tengas miedo!”. Las lágrimas acuden a mis ojos cuando tristemente pienso… “Quizás yo…” (más…)

Amigos de los discapacitados

“Tanpopo no kai” (“La Asociación del Diente de León”) es un grupo de gente discapacitada que se reúne de vez en cuando. Me han llevado a una cafetería que se llama Baroque, que tiene un clavicordio. Cuando he dicho: “Me gustaría venir de nuevo cuando alguien lo toque”, Yamaguchi-san ha sonreído.

Me he pasado por casa de Jun. Es sorda, pero se comunica muy bien a través del lenguaje de signos. Sus expresiones faciales son encantadoras. He aprendido un poco de su lenguaje. Quiero aprender más y que seamos buenas amigas. La madre de Jun causa la misma impresión que mi madre.

Lo que he aprendido de mis amigos

1. Si me muestro tímida porque soy discapacitada, ¡nunca podré cambiar!

2. En vez de buscar lo que has perdido, mejora lo que tienes.

3. No pienses que eres inteligente o solo conseguirás sentirte miserable.

La silla de ruedas

“Aya”, me ha dicho mamá, “¡vamos a comprarte una silla de ruedas!”. “¿Qué?”

Me lo ha explicado lentamente. “El pasillo tiene un pasamanos, pero puede ser peligroso cuando quieras cruzar. Si estás de pie, tienes que sentarte, arrastrarte hasta el otro lado y volver a ponerte de pie. Eso puede ponerte nerviosa cuando tengas prisa. Tampoco podrás salir aunque quieras. Pero sería diferente si tuvieras una silla de ruedas eléctrica. Podrías manejarla fácilmente a pesar de la debilidad de tus brazos y no tendrías ningún problema ni siquiera en las cuestas. Se mueve a cinco kilómetros por hora, a la misma velocidad que el ser humano. No tiene peligro y es muy fácil de utilizar. Yo creo que sería perfecta para ti. Aunque tener una no significa que te conviertas en una perezosa, ¿sabes? No es bueno que empieces a depender de la silla de ruedas. Tienes que seguir esforzándote en moverte por ti misma. No debes descuidar eso. ¿Te has estado ejercitando como debes?”

Estaba encantada con la idea de poder moverme libremente. Mi mundo se había hecho más grande de repente. Siempre he querido moverme a mi antojo. Hasta entonces, en las librerías siempre tenía que entregar una nota con el nombre del libro que quería y pedir que me lo trajeran. ¡Es fantástico poder coger los libros con mis propias manos! Es como un sueño.

¡Genial! Controlaré la silla de ruedas y saldré a dar una vuelta antes de entrar en el internado. (más…)

Me han dado permiso para traducir y terminar los diarios de Aya. Más detalles en un rato, probablemente, o cuando empiece a traducir y/o corregir. Happy desu :D.

Después de mucho cavilar sobre el tema, he tomado una decisión. Quizá a algunos les parezca algo drástica, no lo sé, lo que sí tengo claro es que para mí es bastante cómoda. En realidad, la ha provocado un cúmulo de bastantes circunstancias, entre ellas que soy bastante intolerante con las faltas de ortografía y con la falta de puntuación de los textos, pero lo que me ha llevado a hacer lo que he hecho ha sido principalmente que ahora tengo mucho menos tiempo que antes y no quiero perderlo en lecturas infructuosas.

¿Y qué he hecho? Bueno, primero, he “cerrado” el post de 1 Litro de Lágrimas, lo que significa que ya nadie puede poner ningún comentario. Lo segundo ha sido “cerrar” todos los posts del Diario de Aya y lo tercero ha sido borrar la mayoría de los comentarios que había en los diarios, salvo los que me han parecido coherentes y/o informativos.

Para terminar, informo por última vez del tema. Desde junio no hay ninguna traducción nueva al inglés de los diarios de Aya. Ni voy a preguntar ni a insistir. Tanto Ayafan como Kiwie y Pye tendrán sus cosas que hacer y no voy a ser yo la que meta prisa. Cuando ellas retomen los diarios, yo haré lo propio. Tampoco sé dónde se pueden conseguir los diarios, ni en japonés, ni en chino ni en ningún otro idioma. No sé dónde vivía Aya, cuántos hermanos tenía realmente, cómo se llamaban sus amigos o si eran chicos o chicas. Lo único que sé es que esa mujer debería ser un ejemplo para todos.

Siento mucho todo esto y agradezco los comentarios agradecidos de todos, pero creo que esto es lo mejor. De momento este post acepta comentarios, pero si también se desmadra, volveré a cerrarlo. Gracias por vuestra comprensión :D.

Qué susto, ¿eh? :P.

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