
Tokyo DOGS es el drama de la temporada. Primero, porque es el de los lunes, con todo lo que eso conlleva: presupuesto y audiencia, por ejemplo. Y segundo, porque está interpretado por dos dos ikemen, y eso es un hecho innegable.
Bien, como siempre, la verdad es que no sé por dónde empezar. No puedo entender que un drama en el que el inglés tiene un papel importante, no se esfuerce porque sus actores hablen un inglés comprensible, aunque sean solo tres frases. Me resulta poco real. No puedo entender cómo alguien se puede meter un tiro en la cabeza sin sangrar. Esto ya es para tirarte al suelo y echarte a reír. Y hay más, pero no quiero destripar gran parte del capítulo.
Como siempre he dicho, esas cosas no me importan mucho siempre que no canten demasiado. Hay otras que me preocupan más. Por ejemplo, el guión. De Tokyo Dogs digamos que no es muy original. Pero de un drama policíaco, a no ser que tenga un hilo central muy enrevesado o que solo se centre en caso por capítulo, tampoco se puede esperar mucho más. Lo que me preocupa de este drama es la interpretación de uno de los protagonistas, Mizushima Hiro, y la manía que tiene el mundo doramil de convertirlo todo en una “comedia” llena de gilipolleces y de tonterías.
Empiezo a plantearme si no soy yo la que tiene poco sentido del humor, que también es posible. Pero, si me presentan un guión serio, una trama de yakuza con asesinatos, unos policías que se suponen serios, no entiendo a qué viene tanta tontería burda y sin sentido. Lo siento. Por lo demás, solo me gusta Oguri Shun.







