
Me gusta este cartel. Primero, por la peluca. Segundo, porque no es Yamapi aunque ponga Naoki en la camiseta. En fin. Buzzer Beat es la historia de un jugador de baloncesto profesional bastante inseguro, Yamapi, comprometido con una chica “bipolar”, Aibu Saki, que conoce a otra, violinista, Kitagawa Keiko, que a su vez empieza a salir con su entrenador, Ito Hideaki. Dicho esto, el final es algo bastante claro y previsible, cerrado, algo soso y típico de los dramas románticos.
Elementos a destacar. La pésima actuación de Aibu Saki. Lamentándolo mucho, le faltan como veinte años para poder interpretar un papel dramático… y de mala. La no-actuación de Yamapi. Entiendo que su personaje sea un pusilánime, pero por el amor del cielo, chico, que todo el drama para ti es una emoción y te he visto sonreír solo una vez. ¿Y este hombre va a dar cuatro conciertos solo en Yokohama? Serán nanas, ¿no? El desaprovechamiento de Ito Hideaki. Tanto, que a mitad del drama le mandan al extranjero para que los otros dos se líen sin obstáculos. La buena interpretación de Kitagawa Keiko hasta el capítulo final, donde se convierte en la actriz de Mop Girl, con sus mohínes y sus gestos exagerados. Y, por último, el abandono paulatino del tema del baloncesto, de los secundarios y de todo, para centrarse exclusivamente en la relación Yamapi-Keiko. Odio que los guionistas o productores hagan eso con los dramas. Que en su mente tengan una idea que desarrollan más o menos bien, y que en cuanto surge una posibilidad de que la audiencia mejore, cambien todo sin importarles un pimiento lo demás. Y no digo que no sea algo que no se haga con asiduidad en todo el mundo, pero, por el amor del cielo (y 2), que disimulen un poco.
Pese a todo, el drama me ha gustado. Bueno, yo no diría que me ha gustado, sino que he logrado verlo entero sin aburrirme demasiado y con emoción en muchos momentos. Quien me entienda que me compre.








